Siglo XIX:
En 1827 Ioannis Kapodistrias fue elegido como primer gobernador de la nueva República. Sin embargo, luego de su asesinato en 1831, las Grandes Potencias instalaron una monarquía encabezada por Otón I, de la Casa de Wittelsbach. En 1843, un levantamiento obligó al rey a promulgar una constitución y establecer una asamblea representativa.
Debido a su actitud autoritaria, fue destronado en 1862 y, un año más tarde, reemplazado por el príncipe Guillermo de Dinamarca, quien tomó el nombre de Jorge I y trajo consigo las Islas Jónicas, regalo de coronación por parte del Reino Unido. En 1875 Charilaos Trikoupis, a quien se le atribuye una mejora importante en la infraestructura del país, limitó el poder de la monarquía a interferir en la asamblea y promulgar la norma del voto de confianza para el Primer Ministro. La corrupción y los incrementos en los gastos de Trikoupis para construir obras de infraestructura necesarias para el país —como el Canal de Corinto—, debilitaron la frágil economía griega. En 1893 el gobierno se declaró en bancarrota y aceptó las demandas de una autoridad Internacional de Control Financiero para pagar a sus deudores.
Otro problema político del siglo XIX, único de Grecia, fue la cuestión lingüística. La población general hablaba una forma de griego llamada demótico. Muchos intelectuales de la élite lo veían como un dialecto campesino y estaban determinados a restaurar la gloria del griego antiguo. Los documentos del gobierno y diarios eran publicados en griego katharévousa («purificado»), una variante que poca gente podía leer. Los liberales promovieron el reconocimiento del demótico como el idioma nacional, pero los conservadores y la Iglesia ortodoxa estaban en contra de dicha declaración.102 La situación llegó al punto en el que, cuando el Nuevo Testamento se tradujo al demótico en 1901, estallaron una serie de manifestaciones en Atenas que terminaron derrocando al gobierno, hecho conocido como Evangeliaka.103 El problema del idioma perduró en el ambiente político hasta la década de 1970.
No obstante, todos los griegos estaban unidos en su determinación por liberar las provincias grecohablantes del Imperio otomano. En Creta, una prolongada revuelta entre 1866-1869 exacerbó los ánimos nacionalistas. Cuando estalló la Guerra ruso-turca de 1877-1878, el pueblo griego se mostró a favor de apoyar a los rusos; pero debido a la precaria situación económica y a la posibilidad de una intervención británica, Grecia nunca entró en la guerra. Cuando los rusos derrotaron a los turcos en 1881, el Tratado de Berlín obligó al Imperio a ceder Tesalia y algunas partes de Epiro a Grecia, pero no así la isla de Creta.
Por su parte, los cretenses continuaron orquestando una serie de rebeliones, y en 1897 el gobierno griego de Theodoros Deligiannis, cediendo a la presión del pueblo, declaró la guerra a los otomanos. Así, en la Guerra greco-turca de 1897 los otomanos derrotaron al mal entrenado y equipado ejército griego. Gracias a la intervención de las Grandes Potencias, Grecia solo perdió una pequeña parte de su territorio en la frontera con Turquía, mientras que en Creta se estableció un estado autónomo presidido por el príncipe Jorge de Grecia
Tras los eventos catastróficos en Asia Menor, en 1924 se celebró un referéndum para abolir la monarquía y proclamar la Segunda República Helénica. El primer ministro Georgios Kondilis tomó el poder en 1935 y prácticamente abolió la república al traer de vuelta la monarquía con otro referéndum. Al año siguiente Ioannis Metaxas dio un golpe de Estado e implantó una gobierno autoritario conocido como el Régimen del 4 de agosto. A pesar de ser una dictadura, Grecia permaneció en buenos términos con el Reino Unido y se mantuvo alejada de los países del Eje.
El 28 de octubre de 1940 Italia exigió la rendición de Grecia, pero el gobierno griego se negó y le declaró la guerra. En la Guerra greco-italiana, Grecia repelió las fuerzas italianas hacia Albania, la primera victoria de los Aliados en una batalla terrestre. Sin embargo, poco después el país cayó derrotado ante las fuerzas alemanas durante la batalla de Grecia. Aunque la ocupación alemana tuvo que lidiar con la resistencia griega, más de 100 000 civiles murieron de inanición durante el invierno de 1941-1942, y la gran mayoría de los judíos griegos fue deportada y asesinada en los campos de concentración nazis.
Luego de su liberación, Grecia entró en una guerra civil entre las fuerzas comunistas y anticomunistas, lo que trajo consigo un debilitamiento económico y tensiones políticas entre los partidos de derecha y de izquierda. Tras la victoria de los anticomunistas, las siguientes dos décadas se caracterizaron por una gran marginalización de los izquierdistas en las esferas políticas y sociales, pero también por un rápido crecimiento económico impulsado en parte por el Plan Marshall.
En julio de 1965, la dimisión ante el rey Constantino II del gobierno centrista de Yorgos Papandréu creó una agitación política que culminó en un golpe de estado el 21 de abril de 1967 por un grupo de coroneles que estableció una dictadura. El 17 de noviembre de 1973, la brutal supresión de la revuelta de la Politécnica de Atenas debilitó el régimen, por lo que un consejo nombró al brigadier Dimitrios Ioannidis como dictador. El 20 de julio de 1974, mientras Turquía invadió Chipre, el régimen colapsó.
El antiguo primer ministro Constantinos Karamanlís fue invitado a regresar de su exilio en París y dar comienzo a la era Metapolítefsi. En el primer aniversario de la revuelta de la Politécnica de Atenas se celebraron las primeras elecciones multipartidistas desde 1964. El 11 de junio se promulgó una constitución democrática. Andreas Papandréu fundó el Movimiento Panhelénico Socialista (PASOK) en respuesta al partido conservador de Karamanlis Nueva Democracia. Desde entonces, ambos partidos se alternaron en el gobierno hasta el año 2015.
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