Periodo otomano:

El castillo bizantino de Angelokastro resistió el ataque otomano durante los asedios de Corfú en 1537, 1571 y 1716.
La Torre Blanca de Tesalónica, una de las estructuras otomanas más conocidas de Grecia.

Hacia finales del siglo XV, la mayor parte de Grecia y las islas del mar Egeo estaban bajo control otomano, mientras que Chipre y Creta permanecieron bajo el dominio veneciano y no formaron parte del Imperio otomano hasta 1571 y 1670, respectivamente.​ La única parte del mundo grecoparlante que no fue conquistada por los turcos fueron las Islas Jónicas, que se mantuvieron bajo el control de Venecia hasta su conquista por la Primera República Francesa en 1797 y luego pasaron al Reino Unido en 1809 hasta su unificación con Grecia en 1864.​

Los griegos de las Islas Jónicas y Constantinopla vivieron en prosperidad, incluso los que habitaban dicha ciudad alcanzaron puestos importantes dentro de la administración otomana.​ Por el contrario, la mayor parte del pueblo griego sufrió las consecuencias económicas de la conquista turca. Los turcos fijaron impuestos elevados, y en años posteriores promulgaron una política para la creación de títulos hereditarios, prácticamente convirtiendo a los habitantes rurales en siervos.

El gobierno otomano consideró a la Iglesia ortodoxa de Grecia y al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla como las principales autoridades de toda la población cristiana ortodoxa del Imperio, sin importar su origen étnico.​ Aunque el Estado otomano no obligó a la población a convertirse al Islam, los cristianos enfrentaron varias formas de discriminación, encaminadas a señalar su estatus inferior dentro del Imperio. Esta discriminación hacia los cristianos, sumada al maltrato de las autoridades otomanas locales, fueron la causa de muchas conversiones al islam, al menos superficialmente. En el siglo XIX, muchos «cripto-cristianos» regresaron a sus antiguas prácticas religiosas.​

La naturaleza de la administración otomana en Grecia variaba de un lugar a otro, pero siempre se caracterizó por su negligencia y arbitrariedad.​ Algunas ciudades tenían gobernadores nombrados por el sultán, mientras que otras, como Atenas, eran municipalidades autogobernadas. Las regiones montañosas en el interior permanecieron prácticamente autónomas del gobierno central otomano durante varios siglos.

Cuando los conflictos militares estallaban entre el Imperio otomano y otros países, los griegos usualmente se levantaban en contra de los turcos, con algunas excepciones. Antes de la independencia, los griegos lucharon contra los otomanos en varios enfrentamientos. Cabe destacar la participación griega en la batalla de Lepanto en 1571, las revueltas de campesinos en Epiro de 1600–1601, la Guerra de Morea de 1684–1699 y la rebelión de Orlov en 1770, esta última instigada por el Imperio ruso.​ Estos levantamientos fueron reprimidos con gran dureza por el ejército otomano.​

Los siglos XVI y XVII son considerados por algunos autores como una especie de «edad oscura» en la historia griega, pues la esperanza de expulsar a los otomanos parecía remota. Incluso el ejército turco intentó ocupar las islas Jónicas en varias ocasiones; Corfú resistió tres grandes asedios en 1537, 1571 y 1716.​ Durante el siglo XVIII, en esta isla, surgió una clase mercantil griega rica y dispersa. Estos comerciantes dominaron el comercio dentro del Imperio otomano, y establecieron comunidades a lo largo del Mediterráneo, los Balcanes y Europa Occidental.​ Aunque el dominio turco había dejado a Grecia fuera de los grandes movimientos intelectuales europeos como la Reforma protestante y la Ilustración, estas ideas, junto a los ideales de la Revolución francesa y el nacionalismo romántico, comenzaron a penetrar en el mundo griego gracias a esta diáspora mercantil. A finales del siglo XVIII, Rigas Feraios, el primer revolucionario en buscar la creación de un estado griego independiente, publicó en Viena una serie de documentos relativos a la independencia de Grecia, incluidos un himno nacional y el primer mapa detallado del país; fue asesinado en 1798 por agentes del Imperio otomano.​

Guerra de independencia:

La salida de Mesolongi, durante la Guerra de independencia de Grecia (1821–1830), de Theodoros Vryzakis.

En 1814, se fundó una organización secreta llamada Filikí Etería —en griego: Sociedad de Amigos—, cuya finalidad era la independencia de Grecia. Filikí Etería planeaba lanzar una revolución en el Peloponeso, los principados del Danubio y Constantinopla. La primera de estas revueltas comenzó el 6 de marzo de 1821 en los principados del Danubio bajo el liderazgo de Alexandros Ypsilantis, pero los otomanos rápidamente la sofocaron. Los eventos en el norte alentaron a los griegos del Peloponeso a levantarse en armas y el 17 de marzo de 1821 declararon la guerra a los otomanos.

Para finales del mes, el Peloponeso se hallaba envuelto en una rebelión contra los otomanos y para octubre de 1821, los griegos, al mando de Theodoros Kolokotronis, tomaron Tripolitsa. La rebelión del Peloponeso inmediatamente fue seguida por otros movimientos en CretaMacedonia y Grecia Central pero todos ellos fueron rápidamente sofocados. Mientras tanto, una Armada griega improvisada derrotó a la Armada otomana en el mar Egeo, con esto evitó que llegaran por mar refuerzos turcos. En 1822 y 1824 los turcos y los egipcios invadieron las islas, incluyendo Quíos y Psará, donde cometieron una masacre entre la población civil.​ Por esta causa, la opinión pública de Europa occidental se puso en favor de los rebeldes griegos.​

Sin embargo, comenzaron a surgir problemas entre las distintas facciones griegas, lo que llevó a dos guerras civiles consecutivas. Por su parte, el sultán negoció con el gobernador egipcio Mehmet Alí, quien accedió a enviar a su hijo Ibrahim bajá a Grecia con un ejército para sofocar la rebelión a cambio de ciertos territorios.​ Ibrahim llegó al Peloponeso en febrero de 1825 y obtuvo una victoria inmediata: para finales de ese año, la mayor parte de la región se hallaba bajo control egipcio, y la ciudad de Mesolongi —sitiada por los turcos desde abril de 1825— cayó un año después. Aunque Ibrahim fue derrotado en Mani, consiguió expulsar a los rebeldes de gran parte del Peloponeso y retomó el control sobre Atenas.

Luego de años de negociaciones, tres de las Grandes Potencias —Rusia, el Reino Unido y Francia— decidieron intervenir en el conflicto, y cada nación envió una flota a Grecia. Tras conocer que una flota otomano-egipcia se dirigía a la isla de Hidra, la flota aliada los interceptó en Pilos. Después de una semana de tensión, comenzó la batalla que acabó con la destrucción de la flota otomano-egipcia.​ Una fuerza expedicionaria francesa supervisó la evacuación del ejército egipcio del Peloponeso, mientras que los griegos prosiguieron con la toma de Grecia Central en 1828. Tras dos años de negociaciones, la Primera República Helénica recibió el reconocimiento internacional en el Protocolo de Londres.​

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